2009-04-30

El espíritu chilango.

ueno, pues la llegada a la ciudad más grande del mundo fue mucho más compleja de lo queal parece será su estancie en ella. Salir de querétaro para pedir aventón implica atravezar más de 30 cruces mortales sin un puto puente por que claro, quien más que a un chamán se le ocurriría atravezar esos lugares y por tanto, no hay puentes peatonales por ninguna parte.
Ante la negativa de todos los camiones de carga y autos particulares a llevarme con ellos (vamos, hasta me puse una playera rosa para parecer aún más inofensivo); seguí caminando con mi letrerito de DF hasta que me encontré a don Jorge.
El señor de unos 40,maricón de closet a simple vista, se ofreció muy amablemente a llevarme hasta el parador, donde según él sería más fácil encontrar quien me llevara.
NO FUE ASÍ.
Harto de humillarme ante tanto camionero empecé a poner cara de perro triste y a inventar una historia para que me llevara alguien (vamos, decir: llevo la mochila llena de armamento antizombies y voylisto para una guerra no era un buen argumento)
Un señor accedió a llevarme escondido entre su carga. Desgraciadamente dewsede ese punto sólo podía ver el cielo. Nada más, a riesgo de asomar la cabeza cuando un federal estuviera cerca y hasta allíquedamos el viaje, el don del aventón y yo.
Me di cuenta de muchas cosas mientras viajaba. Por primera vez fui testigo de lo efímeras que son las nubes (siempre había creído que viajaban infinitamente hasta llover). También noté lo corto quepuede ser el camino si dejas de verlo.
De repente, el sol empezó a sentirse muy frío y vi comolas nubes estaban acumuladas hacia donde me dirigía. -¡VERGA! ¡EN VERDAD SE VE APOCALIPTICO!- Pensé inmediatamente. Tras mandar un par de mensajes para informar mi hallazgo descubrí que en realidad estaba cerca de Hidalgo (quien haya transitado la MEX-QRO sabe que por allí SIEMPRE llueve).
Pasamos 1,2,3,4,5,6,7 casetas... por el dichoso circuito mexiquense y llegamos directamente a Mi-nezota. El señor me invitó unos tacos (que bueno, si no fuera por la brucelosis, por la influenza, que no como carne y por que el taquero estornudaba hubiera aceptado). Al final llegué a un paraiso psicotrópico donde las casas lucen realmente urbanas, los chacales están buenotes y parecen sacados de videos de reggeatón, y los niños pululan a pesar de ser de noche y tener facha de lugar peligroso. Y mi corazón sigue agitado.
Influenza mis bolas. camiones llenos de tapabocas NI MADRES. Calles vacías EN SUS SUEÑOS. Nada, nada opaca el espíritu chilango

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