La primera vezque te vi no pude quitarte los ojos de encima. Suele pasarme, pongo la vista en algo y así conozca cada detalle de memoria, mis ojos se clavan allí por un buen rato. Después comenzamos a charlar. La escasa luz del club y el esbozo de conversación eran suficiente para que me entretuviera contanto las rajitas de color de tus obvios pupilentes. Pediste mi teléfono y fui a casa pensando en lo absurda de nuestra conversación.
Casi un mes después recibí tu invitación a la fiesta. El cumpleaños de tu hermana. La noche era extraña. Nunca nos prestamos la atención suficiente. Claro, quien prestaría atención a alguien habiendo barra libre de whisky (si, whisky escosés, no whiskey gringo horrendo que te da cruda). Así que mi sueter voló lo mismo que mis prejuicios mientras mi nivel de alcohol iba subiendo. Su hermana y sus amigas parecían bastante agradables y cada vez me encariñaba más con el ambiente.
Me preguntaste si dormiría contigo. Acepté con gusto recalcando que sólo si prometías respetarme. Tu cara se volvió un poema que volvió a hipnotizarme. Nos dirigimos a tu cuarto y entonces la vi colgando de tu pared. Parecía un recuerdo de alguna reserva indígena estadounidense. La hoja de piedra y el mango de una madera que no reconocí (como si supiera lago de maderas y pudiera recordar lo que sé en ebriedad). Otra vez mi cabeza se clavó allí. Me ofreciste algo como pijama y te retiraste para que yo me vistiera.
Cada quien tuvo una frazada y la cama voladora arrulló mi visión de esa hacha. Desperté y tu cuerpo estaba completamente junto al mío, con ambas frazadas juntas. Acaricié tus brazos con suavidad y me retiré silenciosamentepensando en la vergüenza que me daría ver a tu hermana de ahora en adelante.
Un par de encuentros más y empezamos a salir oficialmente. Era raro ir a tu cama y sólo dormir, o dormitar viendo esa hacha y esperando a que en algún momento hubiera luz verde para tocarnos con libertad (si, lo sé, primero me pongo mis moños y luego te responsabilicé por ello).
Al fin hoy nuestras caras se encontraban muy cerca y te besé, como invocando tu cuerpo a despertar. Un par de caricias ya esperadas, la ropa comenzó a volar. Tu ropa interior quedó prendada del hacha. "por aquí tengo un condón" susurraste mientras mi lengua se entretenía en tu entrepierna. El arrebato salvaje seguramente desperto´a tu hermana, cosa sin importancia. al poco tiempo te tenía contra la pared. El climax te llevó a extender con fuerza tus brazos sobre la pared, y el hacha cayó. El momento preciso del orgasmo en el que el tiempo se detiene me ayudó a ver en cámara lenta como ese objeto caía lentamente. Terminó en el piso, con un ruido que me hizo despertar: nunca he sabido tu nombre, profesión ni algún dato importante. Y ahora, sin tus lentillas parecías como el hacha en el piso: un objeto de imitación muy decorativo.
Tomé mis prendas y salí de allí, volteando fijamente a ver esa luna de invierno que suele verse aún por las mañanas. Algún día, el tiempo se detendría, y también la vería caer.
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2 comentarios:
¬¬ antes de leerlo, me quejo nenamente por no mandarmelo como te lo pedí XP, así que haré huelga y lo leeré después de quejarme y sentarme a media calle haciendo berinche...
bien... ya no supe si era el relato o si si pasó... lol supongo que es la magia de un buen escritor el llevarnos de la fantasia a la realidad..
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