2008-10-19

Agorafobia Daidálica.

Se que Minos me busca. Está allá afuera y no tardará en encontrarme en cuanto abra mi boca fuera de mi refugio. Sabe de que color son mis palabras y encontraría su brillo a metros de distancia. Que no se me acerquen, que no me sonrían. Mucho ha perdido este viejo por la osadía de creerse listo y diseñar cosas para los demás. Ni una solución más, mundo. Cócalo me ofrece el mismo dinero y trabajo que tenía antes de perderlo todo. Prefiero perder eso también. Mataré a la perdiz en cuanto la vea. Me he vuelto huraño y no provuro la atención, amistad o compañía de nadie. Si lo hago puedo sentir que mi sinceridad flaquea. No puedo dejar de cubrirme el rostro y dirigirme al templo a observar mis antiguas alas.

Mil veces me han dicho que Minos está muerto y que no hay riesgo alguno, pero yo no lo quiero creer. No me importa lo que los demás me digan. No tengo nada que perder, y sólo quisiera que me dejen en paz. Quiero seguir durmiendo, y soñando que Ícaro viene a visitarme. A pedirme consejos y a escuchar cada una de las palabras. Tiene mi sangre y mi alma, sólo el puede entenderme ahora.

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